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porSegundo Villanueva

Relatos autoritarios

Cuando explotaron los trenes en Atocha echaron a Rajoy.

Me gustaría saber qué pasará cuando acabe todo esto con el actual gobierno español, empezando por Irene Montero, siguiendo con Carmen Calvo y continuando con Iglesias para acabar con Sánchez.

Pero este es uno de los problemas.

En España, antes de la crisis, pues ahora lo que hay es un estado de sitio, se habían instalado estos relatos autoritarios:

  1. Agendas políticas forzadas construidas a base de narrativas encima de agravios superficiales, precipitados, forzados o sin consenso.
  2. Búsqueda inefable por la entropía, principalmente social.
  3. Incapacidad para distinguir los problemas reales de los figurados.  El discurso se convierte en realidad .
  4. Pérdida de la noción de simbiosis y asunción del cambio con la continuidad moral, histórica y social.
  5. Pérdida de la capacidad para discutir, también del noble derecho de ejercer la libertad de expresión y disentir más allá de los discursos oficialistas, las ideologías del momento.
  6. Marginación social a la disención, estigmatización.
  7. Endogamia administrativa y política.
  8. Centripetismo y prepotencia moral desde el punto de vista geográfico e histórico, una clase política que se cree el centro del mundo en relación a los dogmas morales relacionados con la familia, los derechos inalienables, la relación hombre-mujer o el clima y también geográficamente ignorando su relatividad en relación al resto del mundo, conformados por otros valores, ideas y tradiciones.
  9. Populismo.
  10. Falta de capacidad de gestión.

Se tardó en dilucidar la crisis con eficiencia por el peso de la agenda populista acorde con el discurso de moda.

Los picos de contaminación 4 días después del 8M cuadriplicaron en Madrid.

La ideología nos mata cuando se dispara, la incapacidad también, la fábula de los podencos y galgos de Tomás de Iriarte viene al pelo cuando se trata de la respuesta del actual gobierno al coronavirus y para explicar todo lo que estaban haciendo anteriormente.

 

porSegundo Villanueva

Los grandes centros comerciales, el consumo y la necesidad de ver y ser vistos

Ir a un centro comercial supone ir a comprar a ver y a ser visto.

La sociabilidad en las grandes ciudades consiste muchas veces en ver personas, el estrés al que es sometido su habitante hace que necesariamente tenga que consumir, los centros comerciales ofrecen conforto, servicio y son un buen escaparate para satisfacer las necesidades públicas que los ciudadanos necesitan, que no van mucho más allá de lo meramente visual.

La oferta culinaria en São Paulo es vasta, tanto que uno de los reclamos más importantes de estos grandes conglomerados de tiendas es su plaza de alimentación, que mezcla el exotismo propio de las grandes franquicias con restaurantes más exclusivos a menudo replicando modelos de calle.

Un centro comercial supone, curiosamente, relajación, uno recibe servicios, los tiene que pagar, pero en principio con dinero es el dueño de la situación, esto, también produce placer, la semana invertida.

Volver a casa después de haber comprado algo, comido en un restaurante con el apelo buscado y paseado por sus corredores a modo de calle, de manera segura, exentos de ruido y limpios son un escenario típico para cualquier ciudadano de São Paulo, puede ofrecer un modelo criticable, en muchos sentidos, pero existen momentos en la vida de las personas que no da para profundizar demasiado por una cuestión de equilibrio mental.

porSegundo Villanueva

Brasil en 2019 y su momento

Acabo de eliminar lo que escribí en 2013, cuando se creó este manual de español para brasileños (este pequeño artículo corresponde a la actividad de expresión escrita de la unidad 4 del Vamos Inicial A1 de nuestro curso de español para brasileños), una recopilación de experiencias de un atónito extranjero llegando a la ciudad de São Paulo, había cosas que hoy ya no son, cómo cambia Brasil en tan poco tiempo.

Un ex presidente en la cárcel, la mitad de la población, más o menos, piensa que injustamente.   La mitad de la población, más o menos, justamente.  Y esta apreciación binaria es muy difícil de cambiar.   Lo más importante, saber lo bueno de su gestión si lo hay y lo malo si lo hay también, en el momento que uno tiene la rara capacidad de apreciar lo uno y lo otro se supone que ya dispone de la templanza para echarse un trago conversando.

En las redes sociales, el diálogo moderno, existe bastante falta de respeto.

Hay un presidente que las usa, pero es menos afín al discurso típico típico del XX, la mitad de la población piensa que no le gusta la política, la mitad de la población que la política hoy es diferente a como era antes, que de aquí en adelante serán los técnicos y no los políticos los que van a tener que rendir cuentas, quizá estamos ante el fin de una era, la del pactismo y comenzando una nueva consistente en políticas pragmáticas negociadas.

Esto está pasando ya en la gestión de las ciudades…

La población no ve televisión, principalmente los más jóvenes, los youtubers son los grandes apoyadores políticos, pero el insulto o la falta de respeto por parte de algunos es algo que lleva a comenzar a pensar en un código de conducta, el respeto online que ya empieza a aparecer por ahí.

Los extremismos tienen muchas caras, parece que opinar hoy no es un derecho y hay que pensar lo que los lobbys dicen que hay que pensar, se pone en duda de si es la mayoría el que piensa así, si uno se sale de la regla, moderada y pacíficamente… Son los -ismos del momento, aunque empiezan a ser contestados, de manera tímida todavía (estamos en 2019).

Brasil continúa rico, es lo que uno percibe, quitando algunas regiones desfavorecidas del nordeste, cultiva muy fácil, su climatología le proporciona la agricultura más expansiva y variada del mundo, que con tecnología puede convertirlo en el granero el mundo.

Hablaremos en otro momento sin embargo del gran problema estructural del país, que es la violencia, los medios de comunicación brasileños cada día con menos prestigio, probablemente los grandes periódicos y las televisiones durante muchos años han sido conniventes con los políticos del país y consecuentemente se les acusa de no haber conseguido ser más responsables, tampoco de atajar los escándalos.

También de la movilidad y su problemática…

porespanaaqui

Las Muertes de Género y su encuadre

Solo expongo los crudos datos ofrecidos por el Anuário Brasileiro de Segurança Pública – 2017.

En 2016 murieron asesinadas 61.619 personas.

56429 hombres

4657 mujeres

533 feminicidios (permítanme cualificar este dato, por el estado actual de las cosas)

Reducir o acaparar la agenda sociológica de la violencia a un fenómeno de género es un acto irrespetuoso por desatento o quizá, desgraciadamente, interesado, por lo discrepante.

Brasil continuará extirpándose ante cualquier situación de estrés.