Categoria PYMES

porSegundo Villanueva

Brasil en 2019 y su momento

Acabo de eliminar lo que escribí en 2013, cuando se creó este manual de español para brasileños (este pequeño artículo corresponde a la actividad de expresión escrita de la unidad 4 del Vamos Inicial A1 de nuestro curso de español para brasileños), una recopilación de experiencias de un atónito extranjero llegando a la ciudad de São Paulo, había cosas que hoy ya no son, cómo cambia Brasil en tan poco tiempo.

Un ex presidente en la cárcel, la mitad de la población, más o menos, piensa que injustamente.   La mitad de la población, más o menos, justamente.  Y esta apreciación binaria es muy difícil de cambiar.   Lo más importante, saber lo bueno de su gestión si lo hay y lo malo si lo hay también, en el momento que uno tiene la rara capacidad de apreciar lo uno y lo otro se supone que ya dispone de la templanza para echarse un trago conversando.

En las redes sociales, el diálogo moderno, existe bastante falta de respeto.

Hay un presidente que las usa, pero es menos afín al discurso típico típico del XX, la mitad de la población piensa que no le gusta la política, la mitad de la población que la política hoy es diferente a como era antes, que de aquí en adelante serán los técnicos y no los políticos los que van a tener que rendir cuentas, quizá estamos ante el fin de una era, la del pactismo y comenzando una nueva consistente en políticas pragmáticas negociadas.

Esto está pasando ya en la gestión de las ciudades…

La población no ve televisión, principalmente los más jóvenes, los youtubers son los grandes apoyadores políticos, pero el insulto o la falta de respeto por parte de algunos es algo que lleva a comenzar a pensar en un código de conducta, el respeto online que ya empieza a aparecer por ahí.

Los extremismos tienen muchas caras, parece que opinar hoy no es un derecho y hay que pensar lo que los lobbys dicen que hay que pensar, se pone en duda de si es la mayoría el que piensa así, si uno se sale de la regla, moderada y pacíficamente… Son los -ismos del momento, aunque empiezan a ser contestados, de manera tímida todavía (estamos en 2019).

Brasil continúa rico, es lo que uno percibe, quitando algunas regiones desfavorecidas del nordeste, cultiva muy fácil, su climatología le proporciona la agricultura más expansiva y variada del mundo, que con tecnología puede convertirlo en el granero el mundo.

Hablaremos en otro momento sin embargo del gran problema estructural del país, que es la violencia, los medios de comunicación brasileños cada día con menos prestigio, probablemente los grandes periódicos y las televisiones durante muchos años han sido conniventes con los políticos del país y consecuentemente se les acusa de no haber conseguido ser más responsables, tampoco de atajar los escándalos.

También de la movilidad y su problemática…

porespanaaqui

“No todo es dinero en el mundo de los negocios”

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Nos ha parecido interesante reproducir esta entrevista de Marta Fernández con Ferrán Adrià por varios motivos.  Primero por el valor que el cocinero español le da a las PYMEs.  Y en segundo lugar, porque hay cosas que están muy por encima del dinero, aunque no pudiera parecerlo.

Marta Fernández. Cala Montjoi (Girona)

Mediados de julio. Faltan unos quince días para un cambio de era en el ‘gastrosector’ mundial: elBulli dejará de ser un restaurante y se reinventará como una fundación. “ElBullifoundation es un ejemplo de cómo una pyme puede hacer cosas importantes. No tenemos que pensar que sólo las grandes empresas pueden afrontar cambios de envergadura”, advierte Ferran Adrià (Hospitalet de Llobregat, Barcelona, 1962), considerado el cocinero más influyente de los últimos años -¿o de la historia?-. En los últimos años, ha gestionado un restaurante que acumula miles de peticiones de reserva para las entre 8.000 y 10.000 plazas que ‘comercializa’ cada año. Su restaurante no es rentable en sí mismo, ni pretende serlo: aquí, la estrategia es crear e innovar. Para rentabilizar esta filosofía, Adrià y su equipo han realizado otros trabajos de asesoramiento o han recurrido a negocios como el cátering. “La relación con las empresas ha sido clave en la historia de elBulli”, recuerda.
En enero de 2010, el chef anunció que cerraba su restaurante para “reflexionar”. El premeditado retiro sabático por un par de años se tornó en una reconversión: elBulli cerrará este sábado bajo su actual formato de restaurante y se convertirá en 2014 en elBullifoundation, una fundación privada centrada en la creatividad culinaria capitaneada por el chef como presidente. “Siempre va a haber gente que diga que hacemos esto para blanquear dinero o porque estamos arruinados”, dice Adrià con una sonrisa.

Razones del cambio

¿Motivos para este cambio radical? “Si no hacíamos algo, elBulli no podría haber seguido como hasta ahora. Nos desbordaban sus dimensiones y la rutina nos impedía seguir creando”, sintetiza Adrià. El copropietario del establecimiento ubicado en Cala Montjoi (Girona), junto con su socio Juli Soler, reconoce que se trata de una decisión ‘sui generis’ que “la sociedad no entiende. No lo entendía ni mi equipo. Pero es normal. Yo no me he quejado, pero creo que poco a poco la gente empezará a entenderlo. Mis colegas de profesión sí lo comprenden”.

Para explicar elBullifoundation, Adrià pone un ejemplo: el MIT (Massachusetts Institute of Technology), el Centro Tecnológico de Massachusetts, líder en investigación científica e innovación. “La gente no sabe lo que es el MIT y es una institución clave”. Y realiza la traslación gastronómica del MIT. “El primer taller de cocina de la historia es muy reciente, del año 2000 [lo creó el cocinero con su equipo en Barcelona como germen de lo que luego fue elBullitaller]. En la actualidad, no existe un auténtico centro de creatividad en cocina. Es lo que crearemos. ElBullifoundation será el MIT de la cocina”, afirma Adrià.

El chef, con un equipo de casi un centenar de personas a su cargo entre ‘stagiers’ (personal en prácticas) e incluidos 50 profesionales en la cocina, podría escribir su propio manual de ‘management’ como líder y gestor de un equipo con una decena de piezas clave que seguirá mayoritariamente a Adrià en su aventura de ElBullifoundation. “Es el mejor equipo del mundo en cocina”. Y, ¿cómo se gestiona este ‘dream team’? “Son ellos mismos quienes se gestionan; saben que forman parte de la historia”.
Adrià desgrana las interioridades del oficio de un chef creativo. “Este trabajo es muy intenso. Hay que vivirlo para entenderlo”, advierte. “Sin presión, no se avanza. Por eso, nosotros siempre hemos huido de la rutina”. En el sector gastronómico, ¿hay perfiles típicos de cocineros-gestores o figuras de chefs líderes? “No hay nada típico. Hay muchos tipos de cocineros. Nos confundimos en generalizar tanto”, explica.
Financiación

Para financiar la fundación, un ‘think tank’ de creatividad que potenciará la relación de la cocina con otros ámbitos, el chef ha organizado cenas empresariales a puerta cerrada en elBulli desde abril y nos descarta otras vías para obtener fondos. “Hay gobiernos extranjeros que me han propuesto crear ‘Bullifoundations’ nacionales. Es un proyecto de país, muy importante para la economía española. El Gobierno catalán se está dando cuenta de lo relevante que es para el turismo”.
En su aventura de elBullifoundation, Adrià ya tiene un ‘socio’ de lujo. En octubre de 2010, Telefónica fichó al cocinero como embajador internacional de su marca. A cambio, la operadora se encargará de dar apoyo tecnológico a su fundación. Fue un acuerdo histórico. “Estoy contentísimo con mi relación con Telefónica”, señala el chef. “La apuesta de Telefónica parecía marciana y nadie lo entendía, pero ha sido muy vanguardista con este proyecto. Ahora, nadie lo duda y ve todas sus posibilidades. Es un caso a analizar porque hay disciplinas que no están explotadas para trasladar ciertas ideas a la gente. A mí Telefónica me puede utilizar para transmitir creatividad”.

El primer verano ‘out’

Cuando el sábado por la noche elBulli deje de operar como restaurante y empiece a calentar motores como elBullifoundation, Ferran Adrià tendrá una de las sensaciones más curiosas y placenteras de su vida: un mes de agosto sin estar sometido al servicio diario de su restaurante. “Me escaparé unos días a algún lugar perdido; es algo que llevo años sin poder hacer”, anuncia. “Lo más cerca que alguien me puede encontrar es Malvidas”, bromea el cocinero, que, sin desvelar sus planes concretos, cuenta que se marchará cinco días a algún hotelito parece que dentro de España.