Qué esperar de 2017

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Después de registrar un año más de caída, la situación de la economía brasileña no va a variar mucho para el 2017.

Al menos ésta parece ser la visión de la mayoría de las personas a las que he consultado.

Sin embargo, aunque comparta la expectativa de que éste no será un año formidable, creo que hay señales positivas que podrán disminuir la mala sensación hacia el fin de año.

Primero podemos ver que la tasa de inflación está bajando y calculo que esta tendencia continuará presente los próximos meses. De esta manera, el tipo de interés podrá continuar disminuyendo también.

Esta combinación de baja inflación y tipo de interés más bajo deberá ayudar a las familias a comprar más cosas.

Otro punto es, que la situación internacional, desde el punto de vista económico, probablemente no traerá grandes problemas para Brasil. Consecuentemente, el tipo de cambio también deberá mantenerse relativamente bien comportado. Este es un cuadro importante para que las empresas puedan planificar futuras inversiones y para que los extranjeros se interesen cada vez más por activos financieros brasileños.

Por fin, a pesar de tratarse de medidas polémicas, las reformas estructurales que el gobierno está implantando, o sugiriendo, son imprescindibles para que el país pueda volver a crecer a un ritmo más acelerado, pero sustentable a largo plazo. O sea, algo distinto del “vuelo de gallina” que vimos ocurriendo los últimos años.

En resumen, parece ser que éste año será un período de preparación para nuevas etapas más optimistas de la economía brasileña. Podría haber sido antes, es verdad, pero al menos, ahora tenemos alguna esperanza de no caer en el abismo y dar un paso en la dirección correcta.

Jankiel Santos

Chief economist

Economics Research

Haitong Banco de Investimento do Brasil S.A.

Iguales

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En El Ambidiestro se confirma lo que sospechábamos.  Dos trincheras, dos sargentos, dos ráfagas de violencia, dos subalternos, dos principios llenos de ira, de prejuicios y un pobre desgraciado en el medio, que simboliza a la mayor parte de la población española que participó del genocidio patrio.

La culpa de los nacionales, empezar la guerra.  Cuando era pequeño y tirábamos el balón fuera, nadie quería ir y nuestra ley era, el que la tira va a por ella, o el que pega, paga.  Así que esto, los que quedan, muy pocos o casi ninguno, es lo que tendrán hasta el final de sus vidas, y después también en los libros de historia, en los discursos contados a vuelapluma, en los también discursos inspirados por el sesgo de nuestros prejuicios.

El de los republicanos, su provocación, su descaso, su chulería, su absolutismo su falta de, sí, democracia, su violencia. Y esto lo arrastrarán para siempre.

La política española es un poco hija de la de los 30 a pesar de que hay hijos de los vencedores que no pisan una iglesia y de los perdedores que llaman maricones a los homosexuales.

Segundo Villanueva, São Paulo

La filosofía, el pensamiento y Caballero Bonald

El sabio dijo que una cosa era la Filosofía y otra el Pensamiento.  Curiosamente, para el sabio, nada tienen que ver.  El otro día leyendo una entrevista ya algo vieja de El País a Caballero Bonald me di cuenta de esto y pensé en los desastres que nos acaecerían si nos gobernara el querido poeta.

Segundo Villanueva, São Paulo

España, el único país del mundo que crece sin gobierno…

Como mejor funciona España, país, es como España, selección, ganaba todos los partidos hace unos años.  Todos reunidos, sin abrir la boca, escuchando el himno, duros como estacas, vete tú a saber pensando cada uno qué, y jugando de memoria, tiquitaca.  Con unos presupuestos y unas leyes mínimas que no dan para discutir, a lo largo de todos esos meses de gobierno indiscutible, España ha conseguido la gran hazaña de recuperar 7 años y volver a niveles de 2009.  Hoy toca volver a pensar, a debatir, no se sabe muy bien si para lograr cosas o para impedir que los otros que no piensan como los unos lo hagan, y a politiquear.  Quiero ver.

Segundo Villanueva, desde São Paulo, 29 de Octubre de 2016

El PSOE

A Sánchez se lo ha llevado por delante su cara de esparto.  Conforme pasaba el tiempo, se le atrofiaba, al igual que nos pasa cuano el frío, se nos desnutre la piel, nos entra hambre, ganas de pocas cosas.  Es necesaria una izquierda moderada y práctica como la anterior, a veces Sánchez me recordaba al PSOE de los bulldogs.  Principalmente porque existe una parcela muy importante de la población que no se identifica con PODEMOS, un partido basado en una caldera ideológica a caballo entre un país caótico como es Venezuela y una cátedra universitaria regentada por profesores universitarios que jamás fueron capaces de generar un solo empleo en sus vidas.

Segundo Villanueva, desde São Paulo

Maracaná, en qué quedamos

El COI, muy preocupado con la seguridad en los estadios que acogen las distintas disciplinas deportivas de las Olimpiadas hizo público un comunicado por el que prohibía en ellos las manifetaciones políticas de cualquier calado.  Dilma tuvo que pasar lo suyo en el campeonato del mundo de 2014 y ahora Temer, lo mismo.  Inmediatamente la justicia de Rio de Janeiro, que para eso, es muy suya, acaba de manifestarse en sentido contrario, es decir, que continúen pitando a quien quieran, y así.

En este sentido, Brasil salió a la calle para echar a Dilma, y ahora que está en fuera de juego, el Maracaná da un paso adelante pitando estruendosamente a Temer.  En qué quedamos.

Segundo Villanueva, desde São Paulo

Dilma y Temer

A Dilma la echaron por incapaz y antipática, no por corrupta.  Corrupto es su partido, tanto como los otros.  Temer tiene un problema, la cantidad de incapaces que gobiernan los estados brasileños.  Ninguno sobreviría gestionando un ultramarino de barrio.  Mientras la población brasileña continúe intentando sobornar policías de tráfico para evitar multas y el perfil del gestor político sea, no digo siquiera un intelectual, algo también peligrosísimo, un charlatán populista, Brasil tendrá problemas para gestionar su moral, recursos y sostenibilidad.

Segundo Villanueva, desde São Paulo

Brasil

Cuando Brasil decide no ponerse de acuerdo y reñir es peor que España.  Siempre fue un país dividido, con muchos prejuicios geográficos internos.  Pero ideológicamente todavía no había dado el salto.  Hoy ya ha dado un paso adelante, y finalmente ya está partido en dos.  Mirándolo bien, es signo de madurez.  Mirándolo mal, de aburrimiento.

Sin embargo, antropológicamente, que es lo que nos interesa, ¿Cuándo Brasil dejará de tener empleadas domésticas y guardadores de coches en los aparcamientos?

Segundo Villanueva, desde São Paulo

Las cosas vuelven a su sitio

Con el acuerdo preelectoral de Iglesias con IU se cumple la premonición y las aguas vuelven a su cauce.  No es posible que haya tanta gente que justifique 4 partidos con visos de gobernabilidad en ningún país del mundo.  La democracia de la manera que un profesor de sociología o un adolescente la concibe no existe, existe la gobernabilidad, y para ello se hace necesario la disolución de los colores en básicamente dos: el azul y el rojo. Es así en cualquier lugar del mundo, cómo iba a ser diferente en España.

Iglesias es IU, pero radical, sin experiencia de gobierno, sin trayectoria histórica, poco propenso a escuchar, creo que menos a negociar (la fuerza de los días lo pondrá en su lugar), un poco cabra.  Juntos conforman lo que son, una izquierda a la izquierda del PSOE.  Ahora sí.

El panorama se va aclarando.  Veamos con atención los próximos movimientos antes de la convocatoria de las nuevas elecciones.

Segundo Villanueva, desde São Paulo

España no es seria

La sensación que uno tiene al leer los periódicos a distancia y empalmarlos con los comentarios que le vienen de allá, es que España es un chiste.  Los corruptos dejaron paso a gentes sin formación, acostumbradas a las barricadas pero poco propicias a ejercer el deber de la tolerancia.

Iglesias y Errejón dan miedo, y lo peor de todo es que Sánchez empieza a darlo tembién.

Segundo Villanueva, desde São Paulo