Roberto Motta demuesta en este libro que las estadísticas están para manipularlas. O los datos para esconderlos. Y el debate para esquivarlo. Además de la teoría para consumir realidades. Engullirlas.
Es apabullante cómo lo laxo precipita el caos, y el orden, lo contiene.
Un ejemplo más de este trampantojo en el que nos movemos. Es necesario dar un paso adelante y contrastar la calle con la estadística, para corroborarla, el discurso público quizá no debiera tener lugar en este momento.
