Se llama así a las lenguas en que se ha convertido el latín a través de los siglos. Además de las que se listan más abajo, son también lenguas romances el sardo, el italiano, el romanche y el rumano.
Las lenguas romances de Hispania (excepto el mozárabe) nacen en el Norte de la Península y avanzan hacia el Sur a medida que los reinos cristianos van ocupando las tierras controladas por los musulmanes.
A partir de los siglos IX-X empiezan a aparecer palabras romances en los textos en latín. Durante varios siglos las fronteras dialectales son fluidas, por la semejanza de todos los dialectos y la interferencia de varias normas lingüísticas. Los hablantes de los diversos dialectos no debían tener muchas dificultades para comprenderse mutuamente.
Luis María Maestro García

