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No espanhol, a pergunta no plural (“cuántos grados”) exige resposta também no plural, mesmo quando o valor é zero.
En portugués, zero grau; en español, cero grados. La gramática tiene estas cosas, a veces aleatorias y caprichosas: dos lenguas latinas pensando cada una por su lado. Es importante recalcar que toda estructura lingüística tiene una parte de arbitrariedad, un punto final de decisión que no siempre está fundamentado: hay que dictar sentencia y basta, porque es imposible dilucidar hasta el infinito; no hay tiempo.
Pensando en el español, una lengua llena de referencias a través de deícticos y que juega con los referentes y las estructuras profundas (la estructura profunda es lo que se piensa; la superficial, lo que se dice), puede inferirse que la estructura comunicativa profunda cuestiona la cantidad de grados que hay (¿cuántos grados hace? — Cero grados). Sería agramatical, anómalo o rarísimo responder “cero grado”, pues lo que hay detrás de la respuesta exige el plural, ya que el cuestionamiento es plural.
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