.jpg)
A mecanização dos exercícios e a penalização social do erro, especialmente em contextos educacionais e profissionais é questionável. Uma sala de aula humana, livre e dialógica, onde o fracasso seja motor de crescimento e construção do sentido é o melhor caminho para o aprendizado.
Parece una contradicción: aprender fracasando, un oxímoron. Pues sí, recuperar la posibilidad de equivocarse y resurgir a partir de una actuación incompleta, no correcta, sin vergüenza.
Los ejercicios
Los ejercicios ofrecen una imagen relativa de éxito porque la sociedad penaliza el error (LinkedIn, el mundo profesional). Es sencillo realizar una actividad de elección y acertarla; la endorfina resultante es positiva en tanto en cuanto estimula y motiva. Sin embargo, el acto de la comunicación es muy distinto de un ejercicio mecánico. Esto no es una competición para ver quién obtiene mejores notas o resuelve con mayor eficacia el mayor número de ejercicios. No se debe confundir actuación y entrega con procesos artificiales. Tradicionalmente, siempre ha sido así.
Reivindicar el equívoco
Reivindico el derecho del alumno a equivocarse, a transferir negativamente y a que me deje ayudarle a ser mejor. Reivindico una clase con personas que se escuchan y hablan, se respetan y no compiten como si estuvieran en una reunión de negocios delante de su jefe. Reivindico el error feliz jesuítico: buscar la esencia del mensaje y no la perfección formal de los cuadros gramaticales de manera artificial, una pura apariencia de perfección, pero sin nada que decir. Reivindico el fracaso como fuente inagotable de riesgo y crecimiento; reivindico jugársela toda a una y separar lo esencial: el mensaje bien construido, adecuado a las condiciones de cada uno. Reivindico la posibilidad de que cada persona sea en clase, libre, y se construya en función del otro, ayudándole a ser cada día mejor.
@España Aquí

