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Entendo tudo, não falo nada: Assimetria de compreensão entre o português e o espanhol

Revista Vamos Contigo 251 - Expresión escrita y comprensión lectora Segundo Villanueva Fernández / São Paulo, 16 de Fevereiro de 2026

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Essa sensação de “entendo tudo” pode gerar uma ilusão de competência e dificultar o desenvolvimento das habilidades ativas. Embora próximas, as duas línguas adotam estratégias morfossintáticas distintas, criando desafios reais para quem aprende.


Isocronía y transparencia del español

Su isocronía silábica hace que el español se muestre transparente y limpio. Cada una de las sílabas de cualquier palabra en español se pronuncia de manera constante y con la misma duración, lo que la hace clara y también previsible. Esto promueve, por ejemplo, que en una traducción simultánea casi no sea necesaria la superposición del portugués cuando un hispanohablante está hablando de algún asunto; la competencia auditiva se puede considerar casi natural.

Complejidad fonológica del portugués

Si a esto le sumamos la complejidad fonológica portuguesa, basada en los juegos vocálicos y en sus numerosas variantes (tiene 12 vocales contra 5 en español), es fácil deducir que todo lo que un hispano diga será entendido por un lusohablante, pero no necesariamente al revés. Esto ocurre porque muchas palabras no se consiguen representar, pues no es posible identificar ciertos sonidos debido a la ausencia de fonemas vocálicos equivalentes en español. Esa isocronía acentual portuguesa la vuelve, a veces, ininteligible para quienes tenemos la española como lengua materna.

Asimetría de comprensión

Si el 89% de los vocablos entre las dos lenguas son iguales o parecidos, a la hora de distinguir los rasgos diferenciales estas ventajas favorecen al hablante brasileño. La lusofonía se muestra más consistente y ofrece una zona de conforto en dos de las cuatro destrezas: la lectura y la audición (destrezas pasivas), gracias a un proceso casi automático de asociación, a la aparente transparencia del español normativo y también a su “superioridad” fonológica.

Conclusión: entender no es hablar

Todo lo anterior explica la famosa afirmación de muchos lusohablantes brasileños: “entiendo todo, pero no hablo nada” (la otra es: “mi problema son los verbos”). Esa percepción puede distorsionar la adquisición de las competencias activas: la escrita y la oral. Para crear, no bastan la asociación ni los automatismos: ahí es donde el portugués y el español muestran su radicalidad y diferencia.

Son dos lenguas hermanas, romances, pero que parecen estructurar la percepción de la realidad mediante estrategias morfosintácticas muy distintas, a veces, radicalmente contrapuestas.

@España Aquí 

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