(13).jpg)
Aprender español contrariamente a lo que mucha gente piensa no es imposible. Mostrar buenas actitudes facilita el camino, sin ellas, el proceso se ralentiza y llena de ruidos.
Estas 7 prácticas reales que aprendí con mis alumnos sin que ellos lo supieran, son esenciales para exprimir al máximo la experiencia:
1. Autonomía
O lo que es lo mismo, buscarse la vida. Encontrar soluciones a través de paráfrasis cuando no se sabe la palabra correcta es un recurso de supervivencia simple pero efectivo. Además, hacerlo persiguiendo la simplicidad es virtud. Es necesario evitar el diccionario a cada momento. Buscarse la vida es ejercicio de sobrevivencia.
2. Personalidad
Cada uno es un mundo de reacciones. Los conocimientos de los currículos y la técnica del profesor es una, la interpretación de todo aquello cuando el alumno cierra la puerta y se marcha difiere de uno a otro. ¿Qué hacer con el español fuera de clase? ¿Manejar una reunión, ver una película de Netflix? ¿Tararear a Badbunny o a Rosalía? ¿Mejor, nada por el momento? Dar un paso adelante y decidir qué hacer en cada momento es una buena manera de dotar de sentido al proceso de aprendizaje. El alumno, lleno de patria, percibe su protagonismo en el proceso al tener el comando de la situación.
3. Enfoque
¿Cuál es el objetivo de alguien que va a aprender español? ¿Divertirse con los falsos amigos recurrentes o avanzar definitivamente en la colocación pronominal, observar con rigor las correlaciones verbales, distinguir los tratos referenciales, consolidar campos léxicos profesionales? El enfoque mantiene vivo al alumno. A veces parte del profesor. Cuando parte del alumno es más saludable.
4. Sin vergüenza.
Uno de las principales trabas de Brasil a la hora de aprender español es el recelo a equivocarse. Principalmente en ambientes corporativos. La clase no debe ser un laboratorio artificial, los negocios no lo son. Es preferible un alumno con muchas cosas que decir en un registro lingüístico todavía limitado que esperar 4 años para ampliar ese registro sin haber testeado la confluencia del mensaje en medios posibilistas no habiendo experimentado el punto número 1 del que hablamos anteriormente.
5. Detalles.
La lengua son detalles. Hay palabras que hacen diferencia para unos y no para otros, pues desencadenan conexiones que se relacionan con experiencias individuales intransferibles. Las palabras entran en la maleta con la ropa, el verbo se materializa en la calle y esa literatura vivenciada permanecerá para siempre.
6. Metodología.
Rigor, relación, disciplina, renuncia, capacidad de asociación. Esto, solo se consigue con constancia y proceso. Este, aumenta con la frecuencia, disminuye cuando el proceso de aprendizaje sufre altos en el camino. Hacer, seguido, mejor que hacer, rápido.
7. Fidelidad.
Es preferible la disciplina a la motivación, la primera, un día se esfuma. O no, pero puede. La disciplina transfiere la responsabilidad de la obligación al método, como avanzábamos en el punto 6. Ser fiel a una idea, a una escuela, a un proyecto, a un profesor, a sí mismo es fundamental para obtener éxito en este proceso maravilloso del aprendizaje de una lengua extranjera tan peculiar en Brasil como es el español.
(Cada número condensa, probablemente de manera algo reduccionista, a personas con las que tuve el placer de convivir durante casi un año y que me enseñaron que el proceso de enseñanza aprendizaje es mucho más complejo e inteligente de lo que nunca uno pudiera imaginarse. Me dediqué a mirarlos.)
@España Aquí

