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En Blanco y Negro.

La noche se tendía en el pueblo como un guante enorme y los Hombres y las cosas que había que hacer giraban en torno a ese imán sedante y callado.

En la Navidad, la noche era la magia, y el día sólo un prólogo.

Nos repantigábamos en el sofá y monopolizábamos la televisión Philips. Sin culpa.

En esta época del año, la más parecida a un cuento de leer, el ambiente era dulce y cálido. El pueblo, en su vejez, envuelto en el vaho de la niebla y cubierto de humedad, rezumaba sonidos melódicos.

Saltaban humos de las casas calientes, que parecían más hinchadas y pesadas que de costumbre. Al mismo tiempo que se desvanecía la tarde todo parecía adquirir un ritmo más pesado.

Una sabrosa ralentización del tiempo.

A esa ingravidez de los días que antecedían a la Navidad, desde la atalaya de los años, desde la perspectiva que proporciona haberse subido algunas veces a los cuatro puntos cardinales de la historia particular, se le podría denominar paz.

Los coches volvían a marcha lenta, como bostezando. Los perros sacudían el rabo e iban desapareciendo poco a poco. Las mujeres cerraban las puertas y momentos después empezaban a encender las luces de dentro de las casas…

En las tardes que precedían a la Navidad, veíamos películas de Enyd Blyton y cortometrajes de Walt Disney en blanco y negro.

Ese blanco y negro de época, era tan real como una manzana apurada del árbol, tan exclusivo como un látigo de aire corriéndose por entre la ventana, tan editable como un humo lánguido de final de tarde, tan evidente como los barros olvidados en la medular de la callejuela, tan soberano como los gritos que se daban las mujeres de ventana a ventana. El blanco y negro, el aquí y el allá, lo que no es esto es aquello, ese alborotado y natural catecismo regular, nos educó, nos formó, nos disciplinó, nos hizo sensibles y nos fue empujando sin saberlo para afuera de la niñez simplificando nuestras vidas, las de todos, las de los Padres, las de los otros y las nuestras.

El blanco y negro de la época, que vi, y que sentí escapárseme entre las manos sin darme cuenta, posibilitaría la alternancia de contrarios necesaria para alcanzar el humilde y precario pero encantador equilibrio.

El Hombre, los niños y el Pueblo en blanco y negro de la época, qué época, adquirirían su dinamismo con las dos cadenas de televisión.

La una y la otra. La que no era una, era otra

– Pon la otra

Las dos, institucionales, manjarosas y enormes. La primera, como Misa Mayor.

La segunda, una extensión, como un rabo: la Capilla.

La primera, salía sólo enchufando.

A la segunda sólo se la podía ver si se le cruzaban los cables a la Philips por detrás.

– Dale la vuelta a la televisión. Cámbiale los cables.

Cuántas veces estuvo la Philips a punto de caer al suelo por causa del giro que le teníamos que dar para meterle la UHF.

Era como un anciano apretando el paso. Casi siempre veíamos la primera. Lo que echara. Y así, adelante.

En aquella época, hoy en forma de llanto enjaulado, preservado en el horno del alma, como si fuera un bollo caliente, aquel recuerdo adormecido del péndulo bicorde entre la VHF y UHF, esa televisión que tardaba 5 minutos en calentarse sin la inspiración de ningún fundamento estético, en aquella época donde todo era en blanco y negro, las cosas eran más fáciles.

Lo que no eran unas eran otras, y yo sabía siempre quién tenía razón.

LOS REYES MAGOS

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        El día de los niños

       Hoy, día 5 de enero por la noche vienen los Reyes Magos. Es la fiesta de los niños. Días antes escriben cartas para pedirles tres regalos. En ese día todos los pueblos y todas las ciudades organizan cabalgatas, donde los reyes magos con sus pajes visitan las calles de los pueblos y ciudades tirando caramelos y golosinas, encima de camiones, tractores o caballos. El día 6 por la mañana cuando los niños se despiertan encuentran y reciben sus tres regalos debajo de la cama.

       El roscón de Reyes

       En el día 6 se desayuna el roscón de Reyes. Es un pastel redondo relleno de crema que contiene dentro pequeños regalos como monedas, juguetes… Hay también una alubia. Dice la tradición que a quien le toca la alubia tiene que pagar el pastel.

El TURRÓN

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                                            EL TURRÓN Y LA NAVIDAD

Muchos y variados son los dulces que los españoles aprecian durante el periodo navideño. Entre ellos, el turrón. Duro, blando, de frutas escarchadas, de chocolate o de coco. Él, es el dulce rey de la Navidad española.

          Es una masa dulce obtenida por la cocción de miel o azúcar a la que se incorporan almendras peladas y tostadas. Esta masa es posteriormente amasada y se le da forma final de tableta rectangular o torta circular. Tradicionalmente existen dos tipos de turrones. El de Alicante  con las almendras a la vista, llamado popularmente de turrón duro. Y el de Jijona  con las almendras molidas, llamado popularmente de turrón blando. La mayor producción de turrón se concentra en Jijona en la provincia de Alicante y en Casinos en la provincia de Valencia. Ambas  provincias pertenecientes a la Comunidad Valenciana.

          Sobre el origen existen algunas teorías. La primera, que el turrón surgió  tras un concurso propuesto por los árabes en el que se trataba de buscar un alimento nutritivo que no se estropease durante una larga estancia y que fuese fácil de transportarse por sus ejércitos. Otra sugiere que fue creado por un artesano de Barcelona apellidado  Turró quien utilizó materias primas abundantes en tiempos de hambre. Para otros, la palabra proviene de torrat que era una mezcla de miel y frutos secos que se cocían directamente en el fuego para dar una masa  consistente y fácil de manejar. El turrón ya existía en Jijona en el siglo XVI.

Luis María Maestro García

Profesor de español

 

NAVIDAD EN ESPAÑA ( y II) EL MAZAPÁN

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          Muchos y variados son los dulces que los españoles aprecian durante el periodo navideño. La mayoría de las familias preparan una bandeja con diversos dulces navideños y frutos secos para ofrecer a las visitas y a los familiares  y también para servir de postre en las comidas y cenas de esta época navideña. El mazapán es uno de los protagonistas de estas épocas navideñas.

EL MAZAPÁN                         

           Origen de la palabra Mazapán

Una de las versiones, dice que la palabra mazapán proviene de la unión de las palabras “maza” (por el mortero en donde se machacaba la almendra y se mezclaba con el azúcar) y pan por el producto obtenido (pan de almendras). La palabra puede derivar del árabe “manthában” que identificaba el recipiente donde se guardaba la pasta, aunque otras fuentes, dicen que proviene también del árabe “mautha-ban” (rey sentado), en alusión a las figuras que se elaboraban.

Varias son las ciudades que reclaman su origen. Entre ellas Toledo y Sicilia. La existencia de un postre similar se remonta a Grecia, donde ya se ensalzaban los valores culinarios de una pasta de almendra y miel. Pero es en la era cristiana cuando se incorpora la tarta de almendras a la celebración de la Pascua bajo el nombre de “panis martius” (pan de marzo o marzapane, en italiano. También se habla de él  en “Las mil y una noches ”.

Mazapán en la actualidad

Toledo y localidades aledañas continúan siendo los mayores centros de producción de mazapán en España. En ciudades de Andalucía y Levante también se produce el mazapán.

 

La almendra es el principal ingrediente del Mazapán de Toledo, en cuya composición tienen que intervenir de forma mayoritaria o como mínimo en una proporción de 1:1, esto es debe representar el 50% del peso total. Las almendras utilizadas deben ser almendras de variedades dulces, repeladas y con un contenido mínimo de materia grasa del 50%. Fuera  de nuestras fronteras, en Alemania son famosos los mazapanes de “Lübecker”, que cuentan con Denominación de Origen desde 1996 “Lúbecker Marzipan”.

Buen provecho!

 

 

Luis María Maestro García