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Cuestión de huevos, chorizo, vida

¿Existe un plato más sabroso que un par de huevos con chorizo y patatas fritas?

Recuerda a familia y a amigos con risa y vino, dispendio de tiempo hablando de las cosas y sus cosas manejando el camino de yemas explosivas contra el pan, su posterior traslado desmoronado en baba amarilla y caliente al tiempo que mezcla su sabor dulce con la sal en grumo…

Resulta imposible levantarse inapetente o melancólico de la mesa habiendo rezagado un par de tragos de vino con este manjar proletario e histórico, el desagüe nocturno de millones de cenas españolas…

Qué buenos son los huevos con lo que sea…

El McDonalds, la inversión de valores y el mejor maridaje posible

Para un español comer sin hablar de comida es una rutina inviable, en el McDonalds ocurre lo segundo, figuras azoradas cuando las patatas fritas deglutidas en modo hormigonera, miradas al vacío al tiempo que coca-colas en vasos de cartón antes que un mordisco blando el cual graciosamente, o no, vierte por los costados ketchup y queso derretido.

Sin embargo el otro día mi hijo me confesó que qué bueno comer con el padre un macdonalds, de vez en cuando, agregó, en los 15 minutos que nos mantuvimos en el proceso bucogástrico no hablamos de casi nada, ni de lo divino, ni de lo humano, tampoco de sabores, no están, ni llegamos a ninguna conclusión de futuro, pues tampoco lo tenía lo que nos comíamos, afirmamos el estómago y suplantamos el hambre antes de llegar el autobús que lo transportaría a la Universidad.  Cumplida la misión.

Los españoles somos muy trascendentes y filosofía para todo tampoco todos los días, a veces qué práctica la inversión de valores gastronómicos maridados en la mejor compañía posible, ni me acuerdo qué me metí.

 

Después de 6 años…

Se acabó la aventura de Almodovar, después de 6 años, ya basta.

Mi fracaso es una paradoja basada en el respeto al funcionario, un esclavo de sus primeras necesidades y en el de los ingredientes de primera calidad.  No conseguí dar con el quid a pesar de 120.000 clientes.   Tonto.

Ser coherente y respetuoso con el medio normalmente lleva a la disolución.

Uno necesita moverse bien en las arenas movedizas de São Paulo, saber de su psicología aparente, del call to action.   Si lo está pensando, olvídese de cocinar, busque propagarse como el gas, compre likes en masa.  Hechice.

Cuánta barba y master chef.  El éxito es su letra virtual.

Y su estómago.  São Paulo y su estómago.  Estómago, São Paulo.

De todo me llevo qué no hacer en el futuro, he fracasado con palabras mayúsculas, usted, lector,   ¿ya lo hizo algún día?, ponga uno en su vida y tomémonos una cerveza juntos acogiéndonos como dos malogrados vivos.

No me avergüenzo de escribir mi epitafio en un mundo que califica en función de seguidores.  Venga, póngame un looser.

Me fue imposible hipergerenciar al hombre.

Estoy liberado.  No se crean lo que ven por ahí, y si se lo creen, qué más da, es su problema, me da, francamente igual.

Como un amor mal correspondido, no acaparo ninguna nostalgia.

Gracias familia, les quiero a rabiar.

 

 

 

A TODO CERDO LE LLEGA SU SAN MARTÍN

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La fiesta de San Martín de Tours, el 11 de noviembre, era la fecha  punto de referencia para realizar la matanza del gocho. De ahí viene el refrán: “A todo cerdo le llega su San Martín”. Refiriéndose  que,  a toda persona que ha actuado incorrectamente, le llegará su momento de pagar su culpa.

La matanza era el momento para aprovisionarse de alimentos para todo el invierno. Se juntaban la familia y los vecinos o amigos. Después de que el matarife mataba el cerdo se le chamuscaba al cerdo   la superficie exterior.

Más tarde los hombres descuartizaban el cerdo diferenciando las partes. Pues unas eran para salazón, otras para curar, otras para guardar en aceite y otras para comer en esos días. Las mujeres lavaban las partes del cerdo y después embuchaban la carne picada para hacer los chorizos y los demás productos.

Con los diferentes tipos de carnes del cerdo se hacen diferentes productos como los jamones, chorizos, salchichones, paletilla, tocino, lomo, sobrasada, longaniza, morcilla…

La matanza era algo trabajoso y cansado pero se hacía  en un ambiente de fiesta y colaboración. Pues todos, incluso los niños ayudaban a realizar alguna tarea.

Además del primer refrán ya anotado más arriba hay otros relacionados con la matanza: “ Por San Martino mata la vieja el cochino” , “ Por San Andrés, toma el puerco por los pies; si no lo puedes tomar, déjalo para Navidad ”, “ Por la Concepción mata tu cebón”, “ Por San Martino, mata el pobre su cochino; y por San Andrés, el rico los tres”.

Luis María Maestro García

EL COCIDO MADRILEÑO

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POTAJES

     El cocido madrileño o puchero es un potaje de garbanzos con verduras y diversas carnes. Al igual que los demás potajes, nació al poner en una olla al fuego con agua los restos o alimentos que había en ese momento en casa.

     Los cocidos o potajes son platos de los meses fríos y son comunes en todas las regiones de  España: el pote gallego, el cocido montañés, el madrileño, la olla ferroviaria, la escudella catalana, el cocido magarato (León) que se come al revés (primero las carnes y verduras y al final la sopa).

ORIGEN

  Para algunos el origen del cocido madrileño está en la adafina. Este plato era un cocido de garbanzos con carne de cordero y era hecho por los sefarditas (judíos que vivían en España, Portugal y en el litoral mediterráneo de África).Lo cocinaban durante toda la noche del viernes y lo comían durante el Shabat.

    Para otros su origen sería una evolución de la olla podrida castellana. Podrida viene de poderío, poderosa… Tanto por causa de las poderosas viandas como por las personas que lo comían.

LOS TRES VUELCOS

    El cocido madrileño se sirve en tres vuelcos.

Primer vuelco: la sopa. Es el caldo resultante de la cocción de todos los ingredientes. Al caldo se le añade unos fideos finos.

Segundo vuelco: los garbanzos y vegetales como el repollo, la patata y la zanahoria.

Tercer vuelco: las carnes y el relleno (pelota) hecho con huevo y miga de pan. Las carnes son variadas: chorizo, morcilla, pollo, morcillo, tocino…

     El cocido madrileño es habitual en las familias y restaurantes.

LUIS MARÍA MAESTRO GARCÍA

 

 

COMER DE MENÚ

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    No se llaman Adrià, Arola, Arguiñano, Arzak, Berasategui o José Andrés y sin embargo llenan las mesas de sus restaurantes. Pepe, Juan, Paco, María ,Nicolás e Isabel son  cocineros anónimos que intentan día a día que sus clientes, currantes y ejecutivos, coman  por menos de 11 euros.

     En estos pequeños y familiares restaurantes, localizados a lo ancho de toda España, los dueños junto con sus esposas e hijos cocinan y sirven ellos mismos. Por eso los precios de los menús pueden ser más económicos.

     Según especialistas, lo que más ha subido en España en los últimos años ha sido el gas, la luz, los sueldos, los impuestos, el transporte… y la materia prima de los restaurantes  (alimentos, frutas, bebidas…) ha subido menos. Se calcula que un primer plato (legumbres, pasta y ensaladas) salga más o menos a 0,50 céntimos de euro la ración y a 1,85 los segundos (carnes, pescados o huevos).

     En España los menús del día se componen de un primer plato a base de legumbres como las lentejas, garbanzos, alubias, fréjoles o  ensaladas y pasta. Y el  segundo  dedicado a los pescados, carnes, tortillas o huevos. Y por último un postre, que puede ser una fruta de época, un dulce o un lácteo ( yogur, cuajada con miel…) o un café. Además el menú se completa con pan y una botella de vino común o agua mineral.

     Para los primeros  y segundo suelen ofrecer  varias opciones. De primero puede ser lentejas con chorizo, garbanzos viudos, patatas a la riojana, ensalada mixta, sopa de arroz con menudillos, macarrones con tomate…y de segundo estofado de pollo, escalope con patatas fritas, revuelto de setas con jamón, ternera asada con champiñones, lenguado frito con puré etc.

    Muchos restaurantes continúan con la tradición de colocar un día a la semana paella o puchero, que son platos únicos y muy comunes en toda la geografía española.

     Normalmente se encuentran menús entre 8,50 y 12 euros. Actualmente algunos restaurantes han conseguido ofrecer el menú de la crisis que cuesta 7 euros.

     Buen provecho!

                                                                 Luis María Maestro García