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El árbol y el hombre

Hablamos del entorno y de su sustentabilidad, cómo cambian las prioridades según los tiempos, los prejuicios encima de los que a priori no cumplen las estrictas normas verdes son prolijos, impactantes, crueles a veces.

La familia como una de las piedras angulares parece haber dejado su lugar a situaciones que antes no brillaban y hoy comportamientos naturales e incorporados se han roto, los jóvenes se han olvidado de escuchar, su voz es preponderante y quizá la sociedad funcione mejor, difícil averiguarlo.

La sensación de un mundo al revés donde las prioridades históricas no lo son más es evidente para los que estamos de salida de la generación que comanda el mundo actual.

Pero, qué ocurre con los denominados salientes, jamás se ha maltratado tanto al mayor, los años pesan pero son inocuos en el mundo profesional y también en los preclaros canales de convivencia que nuestros mayores nos enseñaron en el ámbito privado.

Por qué tanto al árbol y tan poco al hombre mayor.

Segundo Villanueva
Sam Edwards

Como en tiempos de Maricastaña

Hay cosas que van a peor, una es el pan de molde y otra la mermelada, cuanto más aire en el primero menos reconocible, además de los conservantes para evitar el moho, cómo es difícil tostar una rebanada, disminuida.

En relación a la mermelada existe un concepto polémico por el azúcar, sus orígenes son humildes y recupera frutas inviables de comercializar pero buenas, a través de la pectina y una proporción notable de azúcar se convertirían en auténticos manjares, pero no todo es fruta de mermelada.

El azúcar se ha convertido en la excusa de muchas, increíblemente se trata solo de pectina y frutas del bosque, pero hay una ruptura con el origen.

El hilo que une la crisis del pan y la mermelada no es otro que el azúcar, el principal conservante moderno, absolutamente embriagador, de manera clara para los más jóvenes pero para todos en general.

Todo esto nos obliga a recuperar a nuestras abuelas y el tiempo de Maricastaña, donde las necesidades alimenticias se recreaban en el ámbito familiar y las cosas salían ricas y saludables, hoy lo que hay es una copia mala de lo que hubo, la exageración en los procesos industriales y la importancia que recae en los embalajes y no en el producto invita a que en casa, las cosas vuelvan a ser como al principio.

Segundo Villanueva